Un nuevo estudio de Careerminds muestra que los trabajadores están asumiendo el costo de su propia formación en inteligencia artificial ante la reducción de presupuestos de aprendizaje y desarrollo. La tendencia plantea riesgos de fuga de talento para las organizaciones.
Casi la mitad de los trabajadores estadounidenses ha pagado de su bolsillo capacitación o desarrollo profesional en el último año, con un gasto promedio de 788 dólares, según un informe de Careerminds basado en una encuesta a 600 empleados a tiempo completo y la misma cantidad de profesionales de RRHH y responsables de presupuesto [5].
El dato refleja una tensión creciente: mientras las organizaciones invierten fuertemente en inteligencia artificial, muchas están reduciendo los recursos destinados a aprendizaje y desarrollo (L&D). Según la misma investigación, las empresas que recortaron sus presupuestos de L&D lo hicieron en un promedio de 126.000 dólares anuales, mientras que casi el 80% aumentó su inversión en IA y automatización, con un incremento medio de 88.000 dólares al año [5].
Contexto
El informe de Careerminds, publicado por HR Executive, indica que los trabajadores están tomando la iniciativa ante la percepción de que sus empleadores no los están preparando para los cambios que trae la IA. Cerca de la mitad de los encuestados gastó dinero propio en formación, y alrededor del 20% invirtió más de 1.000 dólares [5].
Las motivaciones varían. La mayoría busca un ascenso dentro de su empresa actual, pero más de uno de cada cinco lo hace para conseguir un empleo mejor pagado en otra organización. Un porcentaje similar quiere mantenerse empleable mientras la IA transforma sus funciones actuales [5].
Amanda Augustine, coach profesional certificada y experta residente de Careerminds, advierte que cuando los empleados sienten que deben invertir en su propio futuro porque su empleador no lo hace, las organizaciones corren el riesgo de desarrollar talento que terminará beneficiando a otra empresa [5].
Análisis
La desconexión entre inversión tecnológica y desarrollo de personas es el núcleo del problema. El estudio encontró que casi la mitad de las organizaciones que redujeron el gasto en L&D aumentaron simultáneamente su inversión en IA. Además, más del 80% de los líderes coinciden en que la IA puede reemplazar al menos parte de la necesidad de formación y coaching [5].
Esta percepción, sin embargo, puede ser contraproducente. Augustine sostiene que la IA no elimina la necesidad de aprendizaje, sino que la transforma: los empleados aún necesitan capacitación para usar estas herramientas con criterio y adaptarse a medida que sus roles evolucionan [5].
El fenómeno no ocurre en aislamiento. Otros datos recientes refuerzan la presión sobre el talento vinculado a la IA: el índice Global Workforce Specialization de Ataraxis y el AI Index 2026 de Stanford muestran que la demanda de habilidades en IA sigue creciendo a nivel global, con las ofertas de empleo que requieren estas competencias aumentando un 55% interanual en Estados Unidos durante 2025 [3].
Implicaciones para RRHH
Para los equipos de recursos humanos en Latinoamérica, los hallazgos de Careerminds ofrecen una señal de alerta concreta. Aunque el estudio se realizó en Estados Unidos, la dinámica es replicable en mercados donde la adopción de IA avanza más rápido que los programas de formación interna.
Los profesionales de RRHH deberían considerar las siguientes acciones:
- Auditar el presupuesto de L&D frente al de tecnología: si la inversión en IA crece mientras la formación se reduce, la brecha de habilidades se ampliará.
- Monitorear señales de fuga: empleados que invierten en su propia formación pueden estar preparando su salida. Las encuestas de clima y las conversaciones de desarrollo son herramientas clave para detectarlo.
- Diseñar rutas de aprendizaje vinculadas a la IA: no se trata solo de capacitar en herramientas, sino de desarrollar juicio crítico y adaptabilidad.
- Comunicar el compromiso organizacional con el desarrollo: la percepción de abandono puede ser tan dañina como la falta real de programas.
El riesgo de rotación es directo. Si más de uno de cada cinco trabajadores que se capacitan por cuenta propia lo hace para buscar otro empleo, las empresas que no inviertan en su gente estarán financiando, de facto, la formación de su competencia [5].
Conclusión
El informe de Careerminds pone en evidencia una contradicción operativa: apostar por la IA sin apostar por las personas que la usarán. Para RRHH, el desafío no es solo presupuestario, sino estratégico. Las organizaciones que logren alinear la inversión tecnológica con el desarrollo de capacidades internas estarán mejor posicionadas para retener talento y ejecutar su transformación digital con éxito.
Fuentes consultadas
- [1] Two-thirds of workers bypass legal channels to keep business moving — HR Executive
- [2] Why fintech’s advances have made it a hidden talent enabler for workers — HR Executive
- [3] The U.S. leads AI talent by a mile, but the gap is narrowing — HR Executive
- [4] U.S. employer healthcare costs projected to climb 9.5% in 2027 — HR Executive
- [5] Flight risk: More workers are paying to upskill for their next job — HR Executive
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